Poesía de Protesta
Y respiro en un mundo lleno de injusticias,
Tantas que no sé por cuál empezar.
¿Quién hablará hoy? ¿Quién seré esta vez?
Seré un niño, en una Latinoamérica tan rica pero mezquina,
Él y sus amigos, los olvidados,
No nacieron con un derecho innato a estas tierras bajo el Sol tan bellas,
Otros sí,
Él y sus amigos son los que pagan los platos rotos,
Y sus padres, sin derecho alguno a decidir si quieren serlo, no pueden más,
Una camioneta, se los lleva,
Algunos dicen que quedarán vacíos,
Que se suman nuevos productos al mercado oscuro,
Otros dicen que trabajarán y tendrán una vida horrible,
Mientras otros sientan bajo el Sol de Cancún,
Porque la pobreza es subjetiva.
La sociedad que afirma que odiamos a los niños,
No,
Los respetamos,
Creemos que deben tener padres que los deseen.
Afirma que somos clasistas,
Los pobres no deberían tener hijos,
Siempre pagan ellos.
La mesera del bar,
Sale muy tarde de trabajar para sobrevivir,
Un hombre detrás, alto y de mirada oscura,
"Avisame cuando llegues" escribe mamá,
Otro mensaje sin responder de mamá,
Otra hermana que nos falta,
Los medios que la culpan por ser mujer,
El Estado ausente,
La justicia cómplice,
Y nosotras,
Agarrando el miedo y viviendo,
Porque eso nos queda,
Porque siempre fuimos nosotras.
Él se adueña de su vida,
Sabe que por ser hombre tiene el poder,
Un hijo más del patriarcado,
Libre, pleno,
Y ella,
Bajo tierra.
No terminamos de llorarlas,
Porque se llevan a otra más,
Y cada día faltan más,
Ocupé muchos lugares en este poema,
Ahora quiero ser yo,
Uno vive,
Se sienta en el colectivo y contempla,
¿A cuántas hermanas están matando?
¿Cuántos niños están desapareciendo?
¿A cuántos más se les niega sus derechos?
Y estás neutro,
Sin mucha esperanza,
Esperando que todo cambie.
Basan Juan Pablo 6°B